Almuerzos a mil, Crónica

En Bosa una de las localidades más pobladas y con altos índices de robo e inseguridad de Bogotá, Doña Sandra, desde muy temprano en las mañanas frías, sale de su casa con la comida que vende en el centro de la ciudad, llega al garaje, lugar en el que guarda su estufa con ruedas con la que se ubica en la plaza de las Mariposas, el conocido San Victorino; ésta es una zona muy comercial, se encuentra de todo, incluso almuerzos de mil pesos colombianos.

¡Mil Pesos! Por ese valor no se consigue ni transporte y las tiendas de “todo a mil” ya desaparecieron, pero el Almuerzo a mil pesos desde hace 7 años a quinientos y a setecientos pesos se ha mantenido, ese es el tiempo que Doña Sandra lleva de ser vendedora de almuerzos.

En una de sus conversaciones en la hora que más vende Doña Sandra comenta que el alcalde actual (Gustavo Petro) “respeta a los vendedores ambulantes y no como ese Mockus y Peñalosa que hacían batidas con camiones de la policía y se nos llevaban los carritos con comida y todo”, contó que en una ocasión se sujetó del carro para que la policía no se lo quitara, en ese forcejeo el oficial le dio un golpe en la cabeza con un bolillo, entonces Doña Sandra se desprendió del carro culpa del dolor y de la rabia que sintió lo único que hizo fue arrojarle en la cara el ají que tenía, un soldado vio lo que pasaba e interfirió por ella al no permitir el decomiso del puesto de trabajo. Son innumerables la veces que a Doña Sandra le ha tocado ir a los patios de la policía de Bogotá y pagar el garaje para que le devuelvan su negocio, muchas veces sin el contenedor de gas, sin las ollas, pero qué más hace si de esto vive y sostiene tres hijos.
En el transcurso del día, por su sazón, hacen pedidos los indigentes que piden rebaja, abogados, estudiantes, otros vendedores y hasta turistas; se escuchan discusiones de política, economía, actualidad y religión, ella ya tiene clientela que nunca falta para comprar un almuerzo a tan bajo precio. Este lugar se convierte en una zona de encuentro para discutir con desconocidos de toda clase y a los que hablan otro idioma igualmente les vende así no los entienda.

Doña Sandra tiene un horario de trabajo de 4 a.m. hasta las 10 p.m., hora a la que llega a su hogar y sólo se toma un día libre al mes. Ahora Doña Sandra se encuentra solicitando un subsidio en la alcaldía de Bogotá para comprar vivienda , otra de las guerras que debe para conseguir un crédito con un banco, más el subsidio y un ahorro que con mucho esfuerzo ha realizado, porque “en lugar de pagar arriendo podría estar pagando mi casa propia”.


Redacción y fotografía: Óscar Bonilla Quintero
Comunicador – SOCIAL
@tuit_bonilla