¿Aplazar el gustico?

En Colombia, las cifras de embarazo juvenil resultan preocupantes. Mientras que en los países desarrollados alrededor del 3% de mujeres entre 15 y 19 años han estado embarazadas; en Colombia, según datos de la ENDS 2010 de Profamilia, una de cada cinco mujeres en esas edades lo ha estado. Según esta misma institución, de 10 niños que nacen en Colombia, siete son indeseados; y en el país con una cifra asombrosa de asesinatos anuales, el primer delito no es el homicidio sino la inasistencia alimentaria.

Ante este panorama es válido preguntarnos ¿qué está causando esta situación? para poder atacar el problema desde sus raíces. ¿Lo mejor será promover el aplazamiento del gustico?

Evaluemos el papel que ha jugado la educación impartida en los colegios en este tema. Nadie duda que una mejor educación aumente las probabilidades de éxito en el mercado laboral y mucho se ha hablado al respecto, pero ¿qué pasa con los otros aspectos del ser humano?, ¿se está promoviendo una educación integral? Porque ciertamente un aspecto mal atendido (como el comportamiento sexual) puede resultar en situaciones no deseadas así los demás estén perfectos.

Usando datos de la Encuesta sobre el Comportamiento Sexual en Adolescentes Escolarizados desarrollada por la Universidad del Rosario en el año 2010 en Bogotá, empezamos a indagar en el tema y nos damos cuenta que la educación impartida en los colegios afecta de forma diferente el comportamiento sexual de niños y niñas. Una vez que se garantiza que los niños y niñas comparados son exactamente iguales en aspectos como la edad, el nivel socio-económico de la familia, la estructura de la misma, el grado que cursan y demás atributos observables que puedan afectar el comportamiento sexual; encontramos que los niños escolarizados presentan una menor edad de inicio de sus relaciones sexuales, un mayor uso de condón y una menor incidencia de embarazo juvenil con respecto a las niñas. ¿Puede el colegio estar causando estas diferencias?

Para responder la última pregunta fueron evaluados tres mecanismos escolares que nos pudieran explicar las diferencias de género mencionadas. Me centraré en la Educación Sexual. Aquellos niños que dicen que la educación recibida en el colegio es su principal fuente de conocimiento acerca de salud sexual y reproductiva empiezan su vida sexual antes, una mayor proporción de ellos reportó haber usado condón en su última relación sexual y tienen una menor incidencia de embarazo juvenil que las niñas que reportan esto mismo (la educación sexual recibida en el colegio es su principal fuente de conocimiento sobre salud sexual y reproductiva). No obstante, para estas niñas los resultados no son del todo desalentadores, recibir educación sexual en el colegio aumenta la edad de inicio de la actividad sexual y disminuye –aunque en menor proporción que en los niños– la incidencia de embarazo juvenil, sin embargo, recibir educación sexual en el colegio parece reducir el uso de condón en las niñas y aumentarlo en los niños.

Lo anterior nos indica que el mensaje que están recibiendo los niños en el colegio es que está bien que inicien sus relaciones sexuales pero deben cuidarse, mientras que a las niñas les promueven la abstinencia, lo que puede ser la causa de los efectos negativos sobre el uso de preservativos; ya que recibir este mensaje puede hacer que las niñas perciban iniciar la actividad sexual como algo “malo” o “mal visto por la sociedad” y en ese orden de ideas, así reciban una educación sexual que les permita saber los beneficios de llevar un sexo seguro no lo hacen por pena. Les da miedo comprar preservativos o ir a las entidades que les proporcionan los métodos de planificación por el “qué dirán” o el miedo a ser reprendidas.

Podríamos decir, bueno pero si las niñas no usan preservativos en sus relaciones sexuales puede ser porque la educación sexual que están recibiendo las enseña a planificar o a usar métodos más sofisticados. Desafortunadamente no es el caso, al testear esta hipótesis no se encuentra evidencia que la soporte, por el contrario, recibir educación sexual disminuye significativamente el uso de cualquier método anticonceptivo en las niñas, mientras que en los niños lo aumenta.

Que las niñas no se protejan en las relaciones sexuales no creo que sea una decisión informada por el hecho de recibir educación sexual, es más bien que la educación es de mala calidad y está mal enfocada, así que las que no hacen caso en “aplazar el gustico” sienten la necesidad de ocultarlo y ciertamente buscar información sobre métodos de planificación, ir a las entidades que los proporcionan o comprarlos en una farmacia no son la manera de hacerlo.

La educación sexual debe ir mucho más allá de promover la abstinencia, esto puede traer más consecuencias negativas que positivas; finalmente no hacen caso de ese mensaje y cuando empiezan su vida sexual les da pena protegerse. Los colegios deben direccionar sus acciones hacia un objetivo común, debe haber una política clara de educación sexual que reconozca la diferencia entre los sexos pero que no sea machista y ambigua en sus mensajes y que les inculque a los niños desde la primaria el respeto por su par del otro género para que los unos no se crean superiores a las otras.

Afortunadamente ya la Ministra de Educación parece haberse dado cuenta del rol que juegan los colegios en el comportamiento sexual de los adolescentes y que definitivamente no lo han venido haciendo bien|1|. Esperemos que formulen una política bien fundamentada y no lo hagan por salir del paso, así podría contribuir a salir del panorama tan desalentador en el que nos encontramos en esta materia.

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1 http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/salud/mineducacion-habla-sobre-educacion-sexual-en-colegios_12531181-4