Cambio de Discurso … ¿ Incertidumbre en el Corto Plazo ?

Las apuestas alcistas de tasas de interés a nivel global en los mercados de renta fija han salido realmente mal; las expectativas de cambios esperados en la política monetaria de los Estados Unidos posteriores al “Tapering” han sido modificadas y aplazadas sorpresivamente por la nueva presidenta de la reserva federal.

Desde los más grandes operadores de bonos de Wall Street hasta los más modestos en mercados emergentes, han terminado perdiendo con esta gran apuesta. Muchos de los grandes operadores de bonos en los EE.UU. comenzaron las ventas de Tesoros el mes pasado por primera vez desde 2011, en virtud de la estrategia de salida que daba por descontado un incremento de la tasa de fondos federales en el primer trimestre de 2015. Sin embargo, la nueva presidente de la Fed , Janet Yellen, aseguró al finalizar la semana anterior que no tenía prisa para elevar las tasas de interés, solamente dos semanas después de sugerir lo contrario en la reunión de la reserva federal del 19 de marzo.

Desorientación con autoridad

Aunque la Fed ha afirmado que no está preocupada con la forma en que el mercado de valores reacciona a su orientación hacia adelante (“forward guidance”), la verdad es que resulta difícil conciliar la tendencia de los mercados con la actitud decidida de conseguir inyectarle al mercado de forma artificial el mensaje tranquilizador de que las tasas de interés se mantendrán bajas en el futuro previsible.

Recordemos que durante gran parte de 2013, el mensaje fue el mismo y cada vez que la Fed dio a entender que tal vez era la hora de empezar a reducir sus compras de bonos mensuales, los inversionistas tomaron mal la noticia y las ventas de acciones no se hacían esperar. No olvidemos que llevamos ya casi cinco años con tasas de interés cercanas a cero.

Destacamos desde nuestro punto de vista que estos discursos alentarán sin lugar a dudas los ánimos compradores de muchos inversionistas, fomentando burbujas, en los precios de muchos activos, que ya hemos vivido en el pasado, como la burbuja en los precios de las acciones tecnológicas a finales de 1990 y en la vivienda a mediados de la década de 2000.

El mensaje que envió la Fed al mercado es que ocuparse del mercado de trabajo que se encuentra persistentemente débil es una prioridad mayor que los riesgos asociados con el mantenimiento de las tasas de interés en sus niveles históricamente bajos. La idea difícil de aceptar es que las tasas de interés bajas estimulan el endeudamiento de los consumidores y las empresas y, que el crecimiento económico rápido eventualmente conduce a la contratación.

Es evidente que el discurso de la Fed es incierto, por lo tanto los mercados tienen una dirección incierta y una valoración de la economía algo confusa (buenos fundamentales, buenos resultados corporativos pero alto desempleo y bajo crecimiento de los salarios reales, con un posible envejecimiento de la población y una brecha entre las habilidades de los trabajadores y de las necesidades de los empleadores: solo recordemos que recientemente la economía añadió un menor número de puestos de trabajo, en promedio, en los tres primeros meses del año que en el mismo período de los dos años anteriores). Al mismo tiempo, una desaceleración en China y las tensiones entre Rusia y Ucrania aumentan la demanda por activos más seguros haciendo más grande la pérdida probable cuando las cosas vayan mejor.

Recordemos que las más recientes crisis en los Estados Unidos han tardado 58 meses en promedio en ver recuperado el mercado laboral y que hoy la Fed estima en que tardará cerca de 90 meses en hacerlo desde 2008.

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Fuente:NBER – Cálculos Acva Research

La economía de EE.UU. se expandirá 2,7 por ciento este año desde el 1,9 por ciento en 2013.

Una evaluación desprevenida

En la evaluación de la economía norteamericana evidenciamos un lento crecimiento con alto desempleo, a pesar de los esfuerzos de las políticas decididas de la Reserva Federal con una preocupante falta de comprensión de las causas de ambas enfermedades y, por tanto, una notable falta de unanimidad entre los responsables políticos y académicos sobre la mejor manera de actuar. Quizás todo se reduzca a una paciencia suma que busca evitar las dos décadas perdidas de Japón.

Es evidente que la demanda agregada es insuficiente, y de otro lado existe una pobre sensibilidad de la oferta y un alto nivel de endeudamiento de los agentes que son verdaderamente perjudiciales. Y lo que resulta mas preocupante es que bajo la óptica de los modelos neokeynesianos las fuerzas tradicionales de auto-corrección de la economía pueden ser demasiado débiles para superar una depresión ya de por si muy persistente.

Por Wilson Tovar
Gerente de Investigaciones Económicas
Acciones y Valores S.A.
@wilsontovar26