Diálogos de paz: El primer paso

Aunque los diálogos son un componente esencial para la consecución de la paz, para que ésta sea duradera y estable como pretende el gobierno, dicho proceso debe verse inscrito en un paquete de medidas y políticas que desincentiven la creación de nuevos grupos armados al margen de la ley por un lado, y que eviten la reincidencia de los desmovilizados por el otro.

Para el primero de estos fines, hay que eliminar la justificación política que subyace la aparición de estos grupos. Esto implica garantizar la presencia del estado en todos los rincones del territorio y proteger los derechos de propiedad de la tierra de los campesinos; pero implica también dar vocería política a los actores que antes eran protagonistas del conflicto armado.

Esta última medida ha suscitado muchas dudas en la sociedad, pues para muchos no es fácil aceptar que personas con largos records criminales tengan reconocimiento político en el país al que hicieron tanto daño. No obstante, es importante recordar que la vocería política es anterior al proceso democrático, y que es sólo a través de éste que se legitiman los actores y discursos políticos. Por tanto, la verdadera inclusión o exclusión política de estos grupos recae en el pueblo colombiano a través del voto. De esta forma, es importante que se acepte la vocería política de estos grupos, por cuanto no es ésta per se la que determina la inclusión política de estos grupos, pero sí es ésta la que fundamenta su permanencia en el conflicto armado y que por tanto puede determinar la durabilidad y estabilidad de la paz.