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El abrigo, la sombrilla y la gripa

Es casi universal escuchar a padres de familia y demás familiares decir que exponerse al frio o a la lluvia es causa irrefutable de gripa. En Colombia, al llamado “sereno” se le ha acusado de infinidad de efectos, entre ellos producir el tan fastidioso resfriado. Es casi una sentencia indiscutible que para evitar sufrir sus síntomas es indispensable optar por un buen abrigo y alejarnos de la lluvia.

Resulta que la gripa es causada por unos virus, en ausencia de los cuales (sin importar cuánto frio o lluvia haya) es improbable sufrirla. Sin embargo, es importante anotar que las estadísticas de países con estaciones son claras al indicar que es en invierno cuando se presentan más casos de gripa. En menor medida, también se ha logrado mostrar que los picos infecciosos en países tropicales suelen coincidir con las temporadas de lluvias. La pregunta que surgiría inmediatamente es: ¿Son el frio y la lluvia factores que nos hacen más vulnerables al contagio?

La respuesta que varios expertos han dado a esta pregunta es: no necesariamente. Una posible explicación es que en invierno y temporadas de lluvias solemos estar más tiempo en espacios cerrados con otras personas, lo cual configura un ambiente ideal para la transmisión de los virus.

Entonces, ¿mito o realidad? Resulta que entre los investigadores que si han estudiado a profundidad el tema no existe un consenso generalizado sobre la mecánica de la correlación de frio o humedad y el contagio de gripa. Como resultado, pensar que atacando el frio atacamos la gripa, resulta bastante tentador, pero la receta no resultaría tan milagrosa. De hecho, haciendo un pequeño análisis de costo-beneficio podemos encontrar que ese dinerito que nos gastamos en bufandas, guantes, gorros y demás, podría ser invertido mucho más eficientemente. Por ejemplo, de acuerdo con la OMS la vacuna contra la influenza puede prevenir del 70% al 90% de los casos de enfermedad gripal específica (efectividad que cualquier saco de lana envidiaría) y sólo cuesta $24.000 en cualquier centro de salud. Por otro lado, estrategias simples como lavarnos adecuadamente y con más frecuencia las manos y practicar normas mínimas de educación como cubrir la boca al toser o estornudar han demostrado contribuir a evitar la propagación del virus de la influenza (¡Y es gratis!).

Son evidentes entonces los motivos por los cuales la creencia de que abrigándonos evitaremos la gripa haya entrado a ocupar un espacio de honor en nuestra sabiduría convencional. La idea es práctica (nos dice que hacer), es relativamente simple de cumplir y nos brinda seguridad, sensación de protección. Sin embargo, la próxima vez que sienta la necesidad de protegerse de los virus causantes de la gripa, lávese bien las manos, póngase los guantes, la bufanda, el saco de lana, la chaqueta, el gorro, y corra a ponerse la vacuna.

 

Por Andrés Espitia: @afespitia

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