El Conflicto disparándole a la Pobreza

La pobreza y el conflicto están estrechamente relacionados. Por un lado, los costos del conflicto incluyen efectos negativos sobre el crecimiento económico, el medio ambiente, la salud, los ingresos, la educación, entre otros. Se ha encontrado entonces que en gran parte del mundo, el conflicto tiene efectos de larga duración que inhiben el desarrollo económico. Sin embargo, el argumento opuesto también es cierto: las personas pobres tienen un menor costo de oportunidad de involucrarse en actividades violentas e ilegales, alimentando así el crimen y el conflicto.

Entender esta relación y estimar el efecto causal que tiene el conflicto armado sobre la pobreza en Colombia resulta muy relevante, dado que el país sufre uno de los conflictos internos más largos presentes hoy en el mundo y es el segundo país en Sur América [2008], después de Bolivia, con el mayor porcentaje de personas debajo de la línea de pobreza (medida como $1.25 dólares por día). En efecto, los grupos guerrilleros y paramilitares no están únicamente involucrados en la producción y distribución de drogas ilegales como su mayor fuente de financiación, ni en un enfrentamiento exclusivo con las fuerzas militares, sino que han perpetrado ataques hacia la población civil, bienes privados e infraestructura pública. Es probable entonces que estos grupos empobrezcan a la población afectada.

En este sentido, al medir pobreza con el Índice de Pobreza Multidimensional – alejándome así de conceptos unidimensionales de pobreza basados típicamente en ingreso o consumo y acercándome a las privaciones simultáneas que enfrenta un hogar en un momento del tiempo – estimo el impacto que tiene el conflicto armado sobre la pobreza en Colombia.

Los resultados sugieren que el conflicto tiene un efecto positivo y significativo sobre la pobreza rural, pero no sobre la pobreza urbana. Esto es intuitivo ya que gran parte del conflicto en Colombia tiene lugar en las áreas rurales. En segunda instancia, al examinar una estructura de rezagos sobre la incidencia del conflicto para determinar la duración del efecto, se encuentra que este efecto dura por al menos tres años pero que decae en el tiempo. Es decir, el efecto se disipa cuando el tiempo transcurrido entre el conflicto y el periodo en el cual se mide pobreza aumenta. Este desvanecimiento del efecto puede deberse a que los hogares tuvieron tiempo de reaccionar a un evento violento pasado, y por lo tanto, entre más lejano haya sido el evento violento, el conflicto le pega menos a la pobreza contemporánea.

¿Quieren cifras? El efecto contemporáneo de una desviación estándar adicional de un ataque de la guerrilla es un aumento de 4.2 puntos porcentuales en la pobreza rural. Este efecto cae a 1.9 puntos porcentuales en el segundo rezago, desapareciendo el efecto en el tercer rezago. El efecto de los ataques paramilitares es algo mayor, con un aumento de 3.8 y 3.2 puntos porcentuales en la pobreza rural en el primer y segundo rezago respectivamente.

En resumen, los resultados de este trabajo (mío) sugieren que el conflicto armado en Colombia aumenta la pobreza rural y proporcionan evidencia adicional de que los beneficios de la paz son potencialmente muy grandes. Así las cosas, la búsqueda de la paz debería no ser solamente un objetivo del gobierno sino de todo el país. ¿O queremos que el conflicto le siga disparando a la pobreza? …(entre otras consecuencias).

Por Natalia Lemus: @NataliaLemusV