El dilema de la izquierda

A propósito de las elecciones del año entrante, al día de hoy se puede pensar que las fuerzas políticas protagonistas serán tres: la Izquierda, que aunque está muy fragmentada comienza a buscar alianzas entre sus diferentes sectores; el Uribismo expresado en el llamado Puro Centro Democrático; y la gobernante Unidad Nacional o Santismo. Así mismo, se puede vislumbrar que el tema principal más no único serán las negociaciones en La Habana con el grupo insurgente de las FARC.

En las últimas semanas se han venido revelando las intenciones de crear una confluencia política de izquierda, con anuncios como el del Representante a la Cámara del Polo Democrático Alternativo (PDA), Iván Cepeda, así como previos acercamientos por parte de Antonio Navarro Wolff con importantes figuras de la academia colombiana como José Antonio Ocampo.

Sin embargo, la iniciativa de Cepeda parece difícil de lograr teniendo en cuenta el afán de protagonismo de cada sector de la izquierda donde abunda el caudillismo en sus líderes. Lo anterior se puede evidenciar, por ejemplo, en la declaración de Clara López sobre la misma iniciativa de Cepeda sosteniendo que ésta debía ser reconocida como una política del PDA.

Mientras la izquierda colombiana no entienda que lo que realmente se juega no es el protagonismo de sus líderes, sino el protagonismo de sus políticas sin importar el sector de donde provengan, no llegará fortalecida a unas elecciones presidenciales, como sucedió con el actual alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, quien en los pasados comicios ni siquiera recibió el apoyo de todos los sectores del Polo, su anterior partido.No obstante, este sector parece estar madurando un poco por lo que demuestran las declaraciones de Piedad Córdoba y Antonio Navarro quienes coinciden en que esta confluencia política no solo debe estar conformada por partidos de izquierda sino convocar a sectores del centro, al Partido Verde y al Partido Liberal.

Entonces cabe preguntarse ¿cuáles serían las cartas que podría jugarse dicha confluencia política? Por lo pronto se pueden descartar figuras como el ya mencionado alcalde de Bogotá, Gustavo Petro; el ex candidato presidencial AntanasMockus quien, por cierto, no se puede asegurar si haría parte de este grupo dada la tensa relación entre la actual administración de Bogotá y su esposa Adriana Córdoba, actual Veedora Distrital; el gobernador del departamento de Antioquia, Sergio Fajardo, quien hubiera llegado muy fortalecido a estas elecciones populares gracias a su gestión como gobernador, sin embargo, como no renunció a su cargo ya no puede aspirar a las próximas elecciones. La carta más fuerte entonces parece ser Navarro Wolff, quien tendría un escenario de alta probabilidad de victoria si se lanzara al Senado y que tendría que arriesgar mucho, tal vez demasiado, en una campaña a la presidencia,afirmación que se sustenta en su trayectoria política que así como triunfos, incluye previas derrotas en sus aspiraciones a la presidencia. No obstante, nada está escrito en la política como se demostró en las elecciones de 2010.

Por su parte, el denominado Puro Centro Democrático, crítico acérrimo del actual gobierno y férreo opositor de la salida negociada al conflicto armado, aún no define su carta para aspirar a la presidencia. Por esta razón realizará una consulta de precandidatos entre los que destacan Francisco Santos, Óscar Iván Zuluaga y posiblemente cuenten con la participación de Martha Lucía Ramírez. Esta última, a pesar de seguir vinculada al Partido Conservador parece no tener mucha acogida dentro del mismo, ya que su petición a la dirigencia del Conservatismo de abandonar la Mesa de Unidad Nacional, precisamente originada por su oposición a las negociaciones del gobierno de turno con las FARC, fue vehementemente rechazada por las directivas del partido, sin embargo, aún no se sabe de qué lado está Martha Lucía Ramírez.

Hasta el momento, el personaje que ha sido protagonista por parte de esta corriente política ha sido Francisco Santos, por sus duras críticas al proceso de paz, que aparte de ser manifestadas en declaraciones a los medios han incluido una estrategia de alto revuelo que consiste en la instalación de vallas con polémicos mensajes que incitan a la confrontación de opiniones respecto al proceso de paz.

No obstante, cabe preguntarse qué tan favorable es la imagen de Francisco Santos para la opinión pública y resulta más importante aún para el Uribismo preguntarse si es la mejor carta para aspirar a una presidencia, teniendo en cuenta las tantas afirmaciones controvertidas que ha realizado y las intervenciones como la de la pasada asamblea en Río Negro, en donde, de acuerdo a la revista Semana, propuso que en lugar de una consulta interna todos los candidatos se lanzaran a la primera vuelta y apoyaran al vencedor en la segunda. Los demás líderes asistentes a esta reunión, incluyendo al mismo Uribe calificaron esta estrategia como un suicidio político,ya que reconocen que una aspiración “atomizada” del Uribismo no alcanzaría una segunda vuelta, estas intervenciones malogradas en lugar de posicionarlo como un líder perspicaz y carismático solo generan dudas sobre sus capacidades y estrategias para ganar votos y como político.

Lo único claro por el momento, es que la carta fuerte del Puro Centro Democrático es Uribe, quien no oculta sus intereses de continuar vigente en la política nacional y podría incluso aspirar a encabezar una lista al Senado en los próximos comicios. Una rama legislativa con una amplia presencia del Uribismo se traduciría en una fuerte oposición a la participación política de las FARC y a los acuerdos que se logren de ser exitosos los diálogos en La Habana.

En el caso del partido de la U y la coalición del gobierno(la llamada Mesa de Unidad Nacional) la apuesta es por la reelección, que cuenta con el importante apoyo del ex Ministro de Vivienda Germán Vargas Lleras (tercero en las elecciones presidenciales 2010), que implica el del partido Cambio Radical, así comocuenta con el respaldo de algunos sectores del Partido Liberal y el Partido Conservador que han reiterado su apoyo al presidente y a las negociaciones en Cuba en varias ocasiones. La posición del actual Vicepresidente de la República, Angelino Garzón, es una interrogante en estos momentos.
Para esta opción política cabe preguntar si Santos será tan hábil como en las elecciones pasadas, en las que logró voltear la balanza con encuestas desfavorables y se apuntó una victoria en las urnas.

Recientemente Santos ha sido atacado desde el Uribismo por su postura indecisa frente a una posible reelección.Bajo el argumento de que no se puede condicionar el proceso de paz al dirigente de turno, Santos entonces propuso alargar su período presidencial, luego se retractó, en otro momento habló de eliminar la reelección; ahora comienza a configurar su equipo de campaña. Lo que ha reflejado “Santos Gobernante” en estos años de administración (llenos de enfrentamientos con su antecesor Uribe) es una amplia inseguridad e inestabilidad que lo ha llevado a contradecirse o retractarse en repetidas ocasiones (cayendo en el mismo juego que cayó Mockus contra “Santos Candidato”) que solo afecta aun más su imagen ante la opinión pública.

A mi parecer, no tiene nada de malo que el presidente exprese que su reelección garantiza una continuidad del proceso de paz con las FARC e incluso puede contribuir a la adhesión del ELN a la mesa de negociaciones, sin que esto implique necesariamente condicionar las negociaciones; es solo cuestión de saber transmitir el mensaje. Esta es la única oportunidad de Santos para unir varios sectores alrededor de su causa(las negociaciones con las FARC), pues no pasa lo mismo con sus políticas en materia de Salud, Trabajo y Relaciones Internacionales (el Fallo de la Haya es un punto sensible para este gobierno),entre otras, donde tiene más opositores que adeptos. Los reeleccionistas deberían esperanzarse en el retorno de “Santos Candidato” que es evidentemente más hábil que “Santos Gobernante”.

Para concluir, hay que preguntar ¿Vale la pena para la izquierda jugar una carta fuerte a la presidencia o es más inteligente jugársela en el Senado y la Cámara? teniendo en cuenta que la coyuntura política actual plantea la posibilidad de una Asamblea Constituyente como mecanismo que legitime el proceso de paz,en el más extremo de los casos,o una serie de reformas a la Constitución a través de la Rama Legislativa, escenario que tiene más acogida por parte del gobierno. Además todos los partidos tienen que tener en cuenta que el umbral para repartición de curules en el Congreso es de 3%de acuerdo con lo establecido en la última reforma del Congreso (Acto Legislativo 01 de 2009), lo cual dificulta más a los partidos de oposición el acceso al Congreso de la República.

Aparentemente el Partido Liberal es el único que está tomando medidas sobre el asunto y se jugaría una de sus cartas políticas más fuertes con Horacio Serpa, quien aún está vigente en la arena política gracias a su labor como gobernador del departamento de Santander. Serpa encabezaría la lista Liberal al Senado en las próximas elecciones y podría aportar a la conformación de un congreso más a favor de la solución política negociada al conflicto armado.

Por lo pronto, el panorama electoral muestra un río revuelto de donde el mejor pescador podrá sacar una Presidencia y una conformación del Congreso va a ser determinante para el futuro del conflicto armado en Colombia.

Por Andrés Santana Bonilla: @andressantana55