El Fútbol y la Tricolor

¿Qué es el fútbol? Tal vez una de las cosas más difíciles de definir. Según la RAE es un “Juego entre dos equipos de once jugadores cada uno, cuya finalidad es hacer entrar un balón por una portería conforme a reglas determinadas, de las que la más característica es que no puede ser tocado con las manos ni con los brazos.” Sin embargo, todos sabemos que el fútbol es mucho más que eso, este deporte que parece más una religión, se ha convertido en toda una ideología, una forma de ver y entender la vida partiendo de la simpleza de un juego; a través de los años y de su historia, el fútbol nos ha dejado más que goles, jugadas o estadísticas, este fenómeno social nos ha regalado un legado, la capacidad de construir hermandad humana en medio de la diversidad.

Quizás algunos detractores y ateos de este sentimiento dirán que por culpa del fútbol mucha gente se mata por defender unos colores, pero esto no es del todo cierto, los vándalos matan gente todos los días por unos centavos, por vicio o simplemente porque se les da la gana, entonces el problema no es el fútbol sino el contexto social detrás de algunos desadaptados disfrazados de hinchas.

Aclarando lo anterior y volviendo al punto, el fútbol es el símbolo de hermandad más grande que haya visto, bajo los colores de una simple camiseta amarilla se pierden los estratos sociales, las diferencias étnicas, religiosas, políticas, todo tipo de prejuicios pasa a un segundo plano para formar una identidad majestuosa que representa la idiosincrasia, la lucha, los sueños y los sentimientos de todo un pueblo en un símbolo sagrado: “la tricolor”. Eso es lo que hace la selección Colombia, porque debajo de esa camiseta no existen clases, sólo hermanos… el jugador número 12.

El viernes, todos presenciamos un lindo espectáculo el cual tuvo muchos de los ingredientes que hacen del fútbol el deporte Rey, vivimos el contraste de ir con el marcador en contra (0-3), jugando mal y clasificando al mundial gracias a un resultado de terceros, para luego remontar esa cifra, como nunca se había hecho en la historia de las eliminatorias, a punta de convicción y mentalidad ganadora para clasificarnos directamente al mundial de Brasil 2014 por nuestros propios medios, histórico.

El fútbol, como la vida, nos propone retos, nos presenta dificultades y sobre todo siempre nos da una nueva oportunidad; gracias al fútbol sabemos que no hay jugador tan bueno como todo un equipo (Di Stéfano), de lo anterior, que la cooperación y la disciplina son los caminos para llegar al éxito, pero que sin corazón los sueños no se alcanzan y lo más importante, que sin amor por lo que hacemos, simplemente nada tendría sentido.

Hoy quiero agradecer a cada uno de los jugadores, el cuerpo técnico y los directivos que hicieron realidad este sueño, que por primera vez vivimos los colombianos más jóvenes. Ahora el compromiso es un trabajo fuerte y honesto para dejar los colores que nos representan tan alto como sea posible.

El fútbol tiene mucho que enseñarnos y estoy convencido de que gracias a él muchas de las cosas que hacemos las podríamos hacer mejor, sobre todo si sentimos, amamos y respetamos el significado de este deporte y en especial si comprendemos lo que hay más allá de una pelota y 22 jugadores. Es por esto que me gustaría compartir el código del juego limpio de la FIFA, del cual seguro entenderán mucho de lo que quiero decir, además les dejo estas palabras del creador del balón uruguayo, Antonio Valeta:

“¿Competir y querer ganar? ¿Por qué no? ¿Por qué no hacer el máximo esfuerzo para triunfar? Eso sí, hacerlo dentro de las reglas del juego, sin agresiones, sin insultos. Con respeto a compañeros y ocasionales adversarios. Competir y hacer lo posible por ganar. Y si lo logro, tener la satisfacción del objetivo logrado y si pierdo reconocer que mi adversario fue mejor. Sin culpas ajenas (los jueces), sin excusas. Solo pensando cuáles fueron los errores a mejorar porque en el deporte, como en la vida… SIEMPRE HAY REVANCHA. Y saber que si el resultado del partido te fue adverso, pero hiciste lo posible, pusiste tu máximo esfuerzo, jugaste con la lealtad… habrás perdido un partido, pero ganaste en tu formación como deportista.”[1]

Me quedo con las palabras de Salvador Martínez, “¿Qué es el futbol? Eso no se pregunta amigo, simplemente te das cuenta cuando empieza tu vida y juegas por primera vez”.