El Gran Gatsby: meritocracia y nepotismo

El Gran Gatsby, la novela de F. Scott Fitzgerald, se trata básicamente de un joven que cambia su nombre de James Gatz a Jay Gatsby para ascender socialmente, y quien a punta de negocios ilegales logra convertirse en millonario y penetrar la tan selecta clase alta estadounidense de los años 20. Aunque Gatsby logra vestirse con ropa fina, tener una mansión en West Egg de Long Island, estudiar en Oxford y ser anfitrión de las más exclusivas fiestas, “no es nadie”. No es nadie en el sentido que no tuvo ni padres ni abuelos ricos ni con una educación Ivy League. El desenlace de la historia termina siendo trágico.

Esta historia sirvió de inspiración para Alan Krueger[1] (asesor económico de Barack Obama), quien al describir el trabajo del economista canadiense Miles Corak, bautizó el año pasado la Curva del Gran Gatsby, que parte del cuestionamiento de qué tanto importa la posición social y económica de los padres para que a los hijos les vaya bien en la vida. La curva refleja la relación entre la desigualdad de ingresos y la movilidad social. Por movilidad social se entiende la facilidad con la que una persona puede subir o bajar en la escalera socioeconómica de un país. Así las cosas, una sociedad inmóvil sería una sociedad en la que prima más bien el nepotismo, en donde el destino de los hijos está determinado por los orígenes de sus padres, en donde importan los apellidos y las palancas. A su vez, una sociedad móvil sería una sociedad donde existe la igualdad de oportunidades, donde prima la meritocracia, donde los ingresos y la educación de una persona no están determinados por los ingresos y la educación de sus padres.

La curva del gran Gatsby tiene en su eje horizontal el Coeficiente de Gini (si está más cercano a 1 refleja una mayor desigualdad de ingresos) y en su eje vertical tiene la elasticidad intergeneracional de ingresos (resume el grado de movilidad generacional de los ingresos en una sociedad). Si la elasticidad intergeneracional es igual a 1, se tiene una situación de completa inmovilidad porque la posición económica de los hijos en la distribución del ingreso está completamente determinada por la posición de sus padres, y si es 0, la renta de cada uno depende de sí mismo. En la gráfica se puede observar una clara relación positiva entre la desigualdad y la inmovilidad social. Por ejemplo, para el caso de Brasil, alrededor del 60% de las diferencias de ingresos entre generaciones son atribuibles a diferencias en la generación anterior. Es decir, en países como Brasil, Chile y Perú, es poco probable que los hijos de los pobres no sean pobres y que los hijos de los ricos no sean ricos.

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Es tan alarmante la cosa que les doy dos ejemplos: 1) Una investigación de la Universidad Carlos III de Madrid demuestra que las personas con apellidos poco frecuentes tienden a tener un nivel socioeconómico mayor que aquellas que ostentan otros más comunes. No hacía falta por ejemplo que Fitzgerald conociera un estudio para entender la situación, y probablemente por eso en su novela, el personaje cambia de apellido a Gatsby. 2) La mitad de los presidentes de las 100 empresas más grandes de Chile fueron a sólo 5 colegios privados en Santiago.[2] Y aquí debo decir algo que se me cruza por la mente: la razón para ir a una muy buena universidad no es solamente la alta educación en sí, sino los contactos que allí se pueden hacer.

Y es que son tantas las barreras para escalar posiciones, que los pobres parecen estar condenados a la pobreza y los ricos a perpetuarse en la riqueza. Por mencionar algunos: las costumbres, conductas, gustos, maneras sociales, formas selectas de consumo, maneras de mesa, funcionan como elementos de exclusión e inclusión social y se unen a los obstáculos de lograr una igualdad de oportunidades. Sin embargo, para romper este círculo de procedencia/palancas/inmovilidad se hace necesaria una política activa, libre de discriminación y que haga realidad el principio de igualdad, que fomente el nivel educativo y que asista el cuidado de la primera infancia, determinantes claves para incrementar la movilidad social.

 

Por Natalia Lemus: @NataliaLemusV

 


[1]The Rise and Consequences of Inequality in the United States (2012).http://www.whitehouse.gov/sites/default/files/krueger_cap_speech_final_remarks.pdf

[2] Entrevista a James Robinson en Focoeconómico: http://focoeconomico.org/2013/08/14/entrevista-a-james-robinson/