El proceso de paz, un problema de elección social

El significado de la palabra Paz en nuestro país ha tenido cambios importantes en los últimos años. Desde los tratados del Caguán realizados por el presidente Pastrana que buscaban la paz por medio del diálogo y que culminaron en la traición de la guerrilla a todo un país y por ende la pérdida de esperanza de muchos de lograr la paz a través del diálogo, hasta la implementación de una política de no tolerancia y no acuerdos con la guerrilla en el gobierno de Uribe que buscaban la obtención de la paz a través de la guerra y que tampoco llegó a su objetivo: la paz se ha convertido en una idea más utópica que realista.

Sin embargo, la paz comenzó a ser realista de nuevo cuando el presidente Juan Manuel Santos decidió hacer el anuncio de unas nuevas negociaciones. Esto inmediatamente comenzó a generar controversias entre aquellos que ya habían perdido la esperanza de lograr la paz a través de un camino negociado como de aquellos que aún no la habían perdido. Y aunque, teniendo en cuanta los hechos anteriormente descritos, la gran pregunta que se hacen los medios y la gente es si la guerrilla estará dispuesta a firmar la paz o no, ésta no es la pregunta adecuada puesto que la respuesta a esta última no sería la solución definitiva a la guerra (como se mostrará más adelante), mas bien la pregunta que nos deberíamos hacer es si la gente está dispuesta a firmar el acuerdo de paz.

Lo primero está en entender por qué la respuesta a la pregunta si la guerrilla (siendo más específico las FARC) estaría dispuesta a firmar la paz o no, no nos daría la solución a la guerra, lo cual adicionalmente nos daría las razones de por qué deberíamos hacer la pregunta de si las personas estarían dispuestas a firmar el acuerdo de paz. En primer lugar, vamos a suponer que la guerrilla decide firmar el tratado y esto porque si decide que no, simplemente la gente volvería a la idea inicial de que la paz es una utopía en este país (es decir que para el objetivo de esta columna las razones de si firmar la paz son mejores a las de no firmarla son irrelevantes). Una vez se haya firmado el tratado y comience la desmovilización surge inmediatamente la pregunta: ¿qué garantías tienen ellos para no volver a reinsertarse en la lucha armada? Esta pregunta es sumamente importante puesto que implica entender quiénes son los jugadores importantes al momento de dar las garantías y por tanto quiénes son los que van a permitir el mantenimiento de la paz.

En cuanto a quién da las garantías, tal vez la mayoría de las personas creería que debería ser el gobierno y la misma guerrilla quienes den las garantías, es decir que una vez firmado el acuerdo el gobierno se compromete a no permitir más grupos armados y los guerrilleros se comprometen a no intentar volver a las armas. No obstante, esto no es así, si bien se espera algún tipo de compromiso por parte de ambos bandos el grupo importante al momento de dar las garantías es la sociedad civil. Las personas pertenecientes a los grupos guerrilleros poseen unas expectativas sobre cómo va a ser su vida después de desmovilizarse y esperan que ésta sea como la de cualquier otro ciudadano, en otras palabras esperan que su pasado no marque su futuro para siempre y que la sociedad no los segregue. En este orden de ideas, si la sociedad civil no está dispuesta a perdonar y a aceptar en su vida diaria a los guerrilleros, entonces van a existir incentivos de estos últimos a volver a crear grupos armados puesto que no tendría sentido vivir en una sociedad que no los acepta. De esta manera, se puede ver que un factor muy importante tanto al firmar la paz como después de firmarse es si la sociedad estará dispuesta a aceptar a los desmovilizados o no.

En conclusión, el proceso de paz no se puede ver únicamente como una decisión entre el gobierno y la guerrilla, pues, el resultado del acuerdo de paz va a venir principalmente de si la sociedad colombiana está dispuesta a aceptar y por tanto a perdonar a aquellas personas que mataron compatriotas y familiares, que no permitieron el desarrollo rural y urbano del país pero que ahora parecen estar dispuestas a cambiar. No digo que el camino del perdón sea fácil y tampoco que las intenciones de la guerrilla sean 100% verdaderas, sin embargo ¿sería acaso mejor continuar la lucha armada donde se puede perder más vidas en vez de intentar perdonar? es importante recordar que aquello que dejó este mundo ya no va a regresar nunca y por tanto ya no tiene efectos sobre nuestra realidad pero lo que no lo ha dejado puede construir y por ende es mejor protegerlo ya que puede ser de beneficio para todos