La desigualdad de la distribución de la Riqueza en el mundo

Los ricos son cada vez son más ricos y los pobres cada vez más pobres, esta frase se escucha a menudo entre el argot popular y aunque suene a un cliché de las clases con menos oportunidades, es sin duda uno de los más importantes problemas que padece la sociedad actual.

Es impactante conocer las cifras y descubrir que tan sólo el 8.1% de la población mundial posee el 82.4% de la riqueza en el mundo, cifras que resultan más impresionantes al darles la vuelta, apenas el 17.6% de la riqueza se distribuye entre el 91.9% de la población mundial. Incluso, la desigualdad se torna mucho más escandalosa al observar que solamente el 0.6% de la población, es decir alrededor de 29 millones de personas, controlan el 39.3% del total de la riqueza y de nuevo, si vemos el otro extremo, encontramos que para un 69.3% de la población en el mundo, alrededor de 3.184 millones de personas, sólo hay un 3.3% de la riqueza mundial[1].

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En consecuencia, es preciso dimensionar las implicaciones que conlleva estos niveles de desigualdad, entre lo más importante hay que mencionar la correlación positiva que existe con la pobreza, además de los diferentes problemas sociales derivados de esa inequidad tan marcada. Cada vez es más difícil para las personas menos favorecidas obtener las oportunidades que les permitan dejar su condición y vencer esa intergeneracionalidad de la pobreza, por lo tanto, la inequidad genera más pobres. Lo anterior, no lleva a otra cosa que una fuerte inestabilidad política en los países con estos problemas, además de un crecimiento económico ralentizado que sugiere la evidencia de algunos estudios.[2]

Por otra parte, surge un interesante debate acerca de la intervención del gobierno para mitigar este fenómeno de la desigualdad. Quizá el modelo de desarrollo actual se centra principalmente en la parte económica y deja rezagada la parte social, siendo más importante el desarrollo económico a cualquier costo, no importa la manera en la cual se reparte la torta, por decirlo de otra manera. Sin embargo, algunos países, como México y Brasil, han centrado sus políticas públicas desde finales de los 90s a tratar de combatir este fenómeno con ciertos programas sociales (políticas CCT), que al haber conseguido importantes logros, han motivado a muchos otros países a seguir ese ejemplo.

En conclusión, hay una gran cantidad de implicaciones que quedan por analizar y debatir en cuanto al tema de cómo está repartida la riqueza a nivel mundial para entender la magnitud de este fenómeno; lo que es claro es que éste es un problema principalmente de voluntad, tanto por parte de los gobiernos como por parte de los ciudadanos. Estamos llamados a enfrentar esta realidad y a proponer ideas que busquen encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico de nuestros países y el desarrollo social, para llegar a un estado de mayor equidad. ¿Usted qué propone?

 

Por Fernando Chacón: @FernandoChacon_


[1] VerCreditSuisse, Global Wealth Databook 2012, p. 90.

[2] Comparar con Ortiz, Isabel [Cummins, Matthew]. DESIGUALDAD GLOBAL: La distribución del ingreso en 141 países. Unicef 2012.