La minería, un abanico de oportunidades

En los años 60, Holanda experimento una contracción de sus exportaciones tradicionales y perdió casi totalmente la competitividad en el sector Industrial y Agrícola, debido principalmente al descubrimiento, explotación y repentino aumento de las exportaciones de gas natural, lo que trajo consigo la revaluación de su moneda y la caída de los precios de productos transables diferentes a los asociados a la explotación de recursos naturales. Este fenómeno es conocido actualmente como “La enfermedad Holandesa”, sufrimiento al cual le temen muchos países que, como Colombia, viven actualmente un boom minero que trae consigo, un abanico de grandes oportunidades, riesgos y retos que solo al ser moldeados y vistos desde una perspectiva totalmente diferente, a la que actualmente tenemos, podremos generar en un país desarrollo económico y social desde una mina.

En estos auges mineros, es claro que el aumento de rentas asociadas a recursos naturales genera en un país un impacto económico importante. En el caso colombiano, según cifras del Banco de la Republica, las ventas externas minero energéticas superan el 72% de las exportaciones totales, se genera un valor agregado por minería e hidrocarburos que representa el 8% del PIB, el 54% de la IED total es en minería y además este sector genera importantes y crecientes ingresos fiscales equivalentes a cerca del 5% del PIB. Sin embargo no es claro el porqué los países han dejado de lado la agricultura e industria, lo cual ha traído consigo procesos de desindustrialización e inequidad social causada por los síntomas de la enfermedad anteriormente mencionada, al igual que un deterioro en su tejido social el cual es casi imposible que mejore alrededor de una mina.

En el esfuerzo de mitigar estos problemas, los gobiernos han implementado políticas encaminadas a fortalecer sus instituciones, a eliminar la dependencia que se tiene sobre los ingresos mineros y a cambiar su estructura tributaria, enfocándola a la renta y no en la nómina, permitiendo que los sectores intensivos en capital tributen más, protegiendo así a los sectores fuertes en mano de obra. Igualmente para contrarrestar el aumento de los precios relativos ha sido necesario restringir el gasto y aumentar el ahorro, destinando, en el caso particular de Colombia, el 30% de las regalías a un fondo de estabilización que eventualmente protegerá al país de esta indeseada enfermedad.

Por otra parte, un auge minero le permite a un país una inminente distribución de recursos, los cuales pueden ser invertidos en el aumento y mejoramiento de bienes públicos, como la educación y salud. Sin embargo esto podría parecer una utopía ya que como sabemos la corrupción está presente aún más en estos auges mineros, haciendo que los dineros se desvíen y no lleguen a mejorar el tejido social.

Es por esto, que para generar un verdadero progreso económico y social, aprovechando el auge minero, debemos pensar en nuevos modelos de negocio y reinventar la economía, como lo ha propuesto el belga Gunter Pauli, al considerar que la mejor forma de ser más competitivos es trabajar con lo que se tiene, no se busca sustituir la minería, se busca hacer más con los recursos que contamos (activos ocultos), cambiando la lógica y reinventando el sector.