La papa caliente

El país parece estar cayéndose a pedazos. El gran descontento que han generado el paro cafetero, el paro agrario y la situación con Nicaragua ha despertado la indignación nacional que se manifestó por medio del rotundo apoyo a los campesinos con cacerolazos y mensajes en redes sociales, amplio respaldo que no es común es nuestro país y que también se ha aprovechado para protestar en contra del actual gobierno, en muchos casos atribuyéndole la responsabilidad de lo que hoy vive el país.

Santos asumió el poder el 7 de agosto del 2010. El proceso con Nicaragua demoró 11 años, tiempo durante el cual a todos los colombianos nos mantuvieron al margen, especialmente en el 2007, año en el cual ya se anticipaba con claridad que la sentencia final no nos dejaría muy contentos[1]. En este punto, no puedo evitar mencionar que ocho de los 11 años que duró el proceso, transcurrieron bajo el mandato de Álvaro Uribe, quien además en la Cumbre de Río del 2008 se comprometió a acatar el fallo en frente de todos los presidentes de América Latina y el Caribe (incluyendo a Ortega) ya conociendo los precedentes del año anterior. Es un poco más que hipócrita entonces fundar una coalición/movimiento/partido cuyo segundo eje principal sea exactamente lo contrario aprovechándose de la falta de memoria de la que a veces sufrimos los colombianos.

El paro agrario, y la llamada crisis agraria es el resultado de años de descuido del sector, problemas estructurales y la política económica que ha seguido el país en el último decenio. Al respecto de este último punto se publicó un artículo en este mismo medio que a mi modo de ver resume muy bien la situación. En definitiva el problema viene de atrás, que haya explotado en este mandato también nos dice algo de la percepción inicial de la población afectada acerca de las garantías para protestar. Lo que sorprende en este punto es que esta situación era totalmente previsible y aun así se evidenció una falta de preparación impresionante por parte del gobierno para responder a la misma oportuna y rápidamente.

En el juego de la papa caliente que se empezó a jugar gobiernos atrás, perdió Santos, a él le explotó; hecho que me parece bastante paradójico ya que este gobierno ha estado preocupado por la parte social y ha querido atender a los grupos más vulnerables por los cuales hoy lo señalan: convirtió en Ley el programa Más Familias en Acción, se redujeron los índices de pobreza moderada y pobreza extrema, hoy se reparten de manera más equitativa las regalías, se desarrolló una Ley de víctimas y de restitución de tierras, se han invertido 1.6 billones de pesos para reparar a las víctimas del conflicto, se construyó vivienda social de manera masiva (populista o no, alguien lo tenía que hacer), más de 27 mil familias se han beneficiado de subsidios de vivienda, se ha preocupado por la primera infancia, entre muchos otros[2].

Todo esto lo perciben organismos internacionales y lo muestran las cifras, pero desafortunadamente los gobernados aún no lo sienten y es normal porque seguramente los frutos de lo que hoy se está planeando y de lo que se ha aprobado los disfrutarán otros gobiernos, así como el actual está “disfrutando” de las consecuencias de malos manejos anteriores.

 

Por Andrea Atencio: @AndreaAtencio



[1] En el 2007, la Corte (i) desconoció el tratado de límites ya existente entre Colombia y Honduras al fijar los límites entre ese país y Nicaragua, (ii) desconoció el meridiano 82 como límite y se declaró competente para delimitar el mar. Ante lo último, Colombia, bajo el gobierno de Uribe, realizó una sugerencia en la que implícitamente admitía que el meridiano 82 y el banco pesquero Luna Verde estaban en discusión.