La única respuesta

Colombia es un país que se caracteriza por su amplio ordenamiento jurídico. Se producen leyes en cantidades impresionantes, así como decretos, y cualesquiera otros tipos de normativas, que hacen imposible que sea aplicable ese principio que tanto le gusta a la autoridad estatal recordar: “La ignorancia de la ley, no es excusa”. Sin embargo, dentro de todo este fenómeno jurídico-político se debe destacar la cantidad de reformas hechas a nuestra Constitución Política, que hoy superan las 30, en tan solo 22 años de existencia de la misma, lo cual se ve ridículo ante la Carta de los Estados Unidos que al día de hoy, y después de cumplir más de 220 años, diez veces más que la colombiana, acumula tan solo 27 reformas. Esto se debe en gran parte a que en Colombia, han creído algunos (Quienes ostentan el poder legislativo) que la única respuesta a un sinfín de problemas es reformar la norma de normas.

Una de tantas reformas, es la afamada reforma política. Esta busca modificar la institución política de un país en su forma de elección, requisitos para ser elegido o alguna situación relacionada. Como bien se sabe la última reforma, Acto legislativo 1 de 2009 que modifico el artículo 108 de la Constitución, aumento el porcentaje de votos que debe obtener un partido en pro de poder tener alguna presencia dentro del Congreso. Para estos efectos, se determino que los partidos debían superar el 3% del umbral electoral, el cual algunos especulando el número de votantes para el 2014 ubican alrededor de 450 mil votos. Elevándose el porcentaje que en la anterior reforma, Acto Legislativo 1 de 2003, era del 2%, y que como se esperaba, había cumplido su objetivo de disminuir el número de partidos que hacían presencia en el Congreso.

Está claro, que el gran logro de las reformas políticas, que empezaron desde el año 93, ha sido fortalecer los partidos existentes, de modo que estas plataformas electorales pudieran ser realmente representativas de una ideología y plan de gobierno con el que se identificaban X cantidad de electores. Pero, es verdaderamente preocupante que el aumento del umbral pueda significar, como lo será seguramente en este caso, que desaparezcan algunos partidos que representan en este momento el pensamiento político de muchísimos colombianos. Solo por poner algunos ejemplos, los medios hablan continuamente que entre los descabezados podrían estar: el Mira, el Partido Verde, Cambio Radical e incluso, el único partido de izquierda, el Polo Democrático. Y pasarían la evaluación, sin lugar a dudas, el Partido Conservador, La U y el Liberal.

Ante tan nefasto panorama muchas voces se han levantado pidiendo al Gobierno del Presidente Santos que se realice una nueva reforma a la Constitución (Pues como siempre, es la única respuesta) que permita que los senadores que hoy están dentro de un partido se pasen a otro, o se reagrupen en uno nuevo, es decir que se autorice el transfuguismo. Esto buscando mantener la existencia de numerosos proyectos políticos representativos de diferentes ideas dentro del panorama electoral.

A pesar de esto, el Gobierno ha manifestado que no apoya tal iniciativa, pues para Santos y sus Ministros está claro que de permitir esto, muchos de los actuales senadores podrían abandonar sus partidos para afiliarse al nuevo movimiento del Ex Presidente Álvaro Uribe, Centro Democrático, y empezarían a hacer parte de una oposición que cada día se fortalece más. Es decir, el Gobierno teme que aquellos que se identifican con los planteamientos de Álvaro Uribe signifiquen, en votos, la pérdida de sus mayorías en el Congreso.

Es claro que las reformas políticas, el por qué se hacen, o el por qué dejarlas de hacer, es por una cuestión de votos. Es increíble que en un país como Colombia, en el cual a muchas generaciones se nos ha pagado con violencia la intolerancia política de otras épocas, se quieran seguir implantando modelos legislativos que implican el cierre de espacios democráticos a las diferentes ideologías.

Lastimosamente seguimos creyendo que la única condición suficiente para ser elegidos es un número de votos, pero no entendemos que es una condición necesaria, pero nunca será suficiente. La ideología, el cumplimiento de las leyes y la representación de un número de votantes (es decir los votos) constituyen juntas, a mi juicio, las condiciones suficientes para ser elegido. Este Gobierno que con su mano izquierda se ha gastado todo su capital político en el teatro que tiene montado en la Habana, para abrirle espacios políticos a asesinos, secuestradores y terroristas; con su mano derecha le cierra los mismos espacios a otros tantos colombianos que han hecho ejercicio de sus derechos políticos dentro de los espacios legales.

¡Ahora si no quieren hacer uso de la única respuesta!

Por Sebastián Senior