Llegó la hora de competir seriamente

La orientación de la política exterior Colombiana ha vivido una importante evolución a través del tiempo. En el período comprendido entre 1918 y 1921, bajo el gobierno de Marco Fidel Suárez, la política exterior estuvo encaminada bajo la doctrina Respice Polum o mirar hacia el polo, la cual estuvo incentivada por la firma del tratado Urrutia-Thompson en 1914, en el que se estableció la indemnización recibida por Colombia debido a la pérdida de Panamá, el libre paso por el canal y la eliminación de algunos aranceles para los productos nacionales. Dicha orientación cambió en 1974, bajo el mandato de Alfonso López Michelsen, y ahora el objetivo sería mirar a los semejantes, Respice Similia, con el fin de crear y consolidar mercados regionales; doctrina que cambiaría una vez más en 1998 por una más ambiciosa, mirar hacia el mundo, Respice Omnia.

Bajo esta directriz, el país inició una carrera de suscripción de acuerdos comerciales o de inversión con diferentes países del mundo, de tal manera que antes del año 2000 Colombia solo participaba en dos acuerdos comerciales, y actualmente tiene once acuerdos vigentes, dos suscritos y seis en etapa de negociación (Ver Tabla 1). Todos obedeciendo a necesidades políticas o económicas del país.

Tabla 1: Acuerdos vigentes, suscritos y en negociación de Colombia

Acuerdos Vigentes

Acuerdos suscritos

TLC Colombia – México

Acuerdo comercial Colombia – Perú – Unión Europea

Acuerdo Colombia – Comunidad Andina

TLC Colombia – Corea

TLC Colombia – CARICOM

TLC Colombia – Costa Rica

TLC Colombia – Chile

 

TLC Colombia – Estados Unidos

Negociaciones en curso

TLC Colombia Canadá

Acuerdo comercial Panamá – Colombia

TLC Colombia – EFTA

Acuerdo comercial Turquía – Colombia

Acuerdo de alcance parcial Colombia – Venezuela

Acuerdo comercial Panamá – Colombia

Acuerdo Colombia – Mercosur

Acuerdo de asociación económica Colombia – Japón

TLC Colombia – El Salvador, Guatemala y Honduras

Alianza del Pacífico

Acuerdo Colombia – Cuba

 

Fuente: Ministerio de Comercio Industria y Turismo.

El auge de los tratados de libre comercio ha sido consecuencia de los importantes aportes que se han hecho a la teoría del comercio internacional, desde Adam Smith hasta Paul Krugman. La conclusión general es bastante simple, gracias al intercambio de bienes y servicios entre países se puede alcanzar un mayor bienestar para los habitantes de los mismos. Lo anterior se basa principalmente en la existencia de las ventajas comparativas que tienen unos países para producir ciertos productos de manera más eficiente que otros; de esta manera y gracias a la especialización, los costos de producción se reducen permitiendo un mayor consumo entre los países que realicen intercambios comerciales (Teoría Ricardiana).

Sin embargo, Paul Krugman, nobel de economía en 2008, ha tomado los argumentos anteriores para desarrollar lo que se conoce como la nueva teoría del comercio internacional, en la que se introduce el concepto de economías de escala, las cuales generan que las grandes empresas tiendan a desarrollar ventajas sobre las pequeñas, al producir en grandes cantidades con un costo marginal menor. Lo anterior, ocasiona que en los mercados se creen monopolios u oligopolios, que influencian directamente sobre los precios de los productos. Por lo tanto, si bien la idea general de aumentar el bienestar para los países que abren sus economías sigue vigente, resulta fundamental entender el concepto de ventaja competitiva desarrollado por Michael Porter, para comprender mejor las dinámicas relevantes actualmente dentro de las empresas y su interacción dentro del comercio internacional. La ventaja competitiva hace referencia a los procesos internos y estrategias que desarrollan las empresas para diferenciarse de sus competidores y generar ventajas que se transformen en competitividad a la hora de enfrentarse al mercado.

Teniendo en cuenta lo anterior, lo relevante para Colombia está en entender todas estas dinámicas para generar la estructura y la organización que le permita afrontar todas estas nuevas relaciones comerciales de manera inteligente y beneficiosa, pero esto solo puede darse con un adecuado acompañamiento de parte del gobierno y las políticas que se puedan generar para un desarrollo del comercio de manera conjunta. Según el modelo de competitividad sistémica, propuesto por el instituto de desarrollo alemán, es fundamental establecer una interacción a diferentes niveles dentro de un país, con el fin de conseguir la competitividad necesaria para afrontar de manera eficiente los procesos de globalización y las implicaciones de abrir la economía hacia el comercio internacional.

La competitividad sistémica manifiesta que una interacción entre los niveles Meta, Macro, Meso y Micro de una economía originarían la sinergia necesaria para estar preparados a competir. En el nivel Meta, se encuentran los patrones de organización social económica y política, tales como la gobernabilidad, los valores culturales y la cohesión social. Al nivel Macro, lo conforman el contexto económico-político y jurídico, es decir, las políticas monetaria, cambiaria, fiscal y comercial. El nivel Meso se conforma por las políticas selectivas e instituciones de fomento, tales como el desarrollo de la infraestructura, el fomento tecnológico y el fomento a las exportaciones desde un punto de vista regional. Y por último, el nivel micro es el que hace referencia a eficiencia de las empresas, sus sistemas de producción, innovación y estrategias empresariales. [1]

En síntesis, Colombia debe preocuparse con la misma vehemencia que ha tenido para gestionar los innumerables tratados comerciales, por desarrollar la competitividad sistémica que le permita una beneficiosa relación comercial con el resto del mundo y así realmente poder aumentar nuestro bienestar. Hemos visto que las instituciones aún son débiles y no cuentan con la credibilidad necesaria, debido a los problemas de corrupción que enfrentan, asimismo la política cambiaria no ha estado lo suficientemente estable; y los incentivos al desarrollo de infraestructura, tecnología y competitividad a nivel regional todavía tienen mucho por trabajar. Lo anterior, pone en jaque a más de un sector que puede verse perjudicado con la competencia internacional, como ya se ha mencionado en los diferentes medios de comunicación.

Entonces surge la inquietud, ¿Colombia está realmente preparada para tantos tratados comerciales y sobre todo con países de la talla de China, Japón, Corea del sur y el mismo Estados Unidos? Pareciera ser que queremos estar en las grandes ligas del comercio internacional, pero ¿podremos con todos al tiempo? Sin embargo, y pese a que el panorama no suena muy alentador, si entendemos la magnitud de los países que acabamos de mencionar, todo este auge de TLCs debería despertar nuestra capacidad en todos los niveles, debemos afrontar juntos los retos que se presentan en este mundo globalizado, ya muchos tratados están vigentes y otros tantos adelantados, por lo que a las empresas, a la academia, al gobierno y a la población en general, no nos queda otra opción, debemos prepararnos para competir.

“Las culturas que no sean lo suficientemente robustas para enfrentar la globalización serán borradas como cualquier especie que no sepa adaptarse a los cambios de su ambiente”. Guevara Ramos

 

Por Equipo Editorial

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[1] Comparar con: Zevallos, Emilio. “Competitividad sistémica y desarrollo empresarial”. [Online] Disponible en: http://www.demuca.org/docs/docs-demuca/talleresyforos/modulo2.ppt


Referencias:
http://www.revistauniversidad.uson.mx/revistas/25-8.pdf
http://www.virtual.unal.edu.co/cursos/sedes/manizales…/COMPETITIVIDAD.pdf
http://www.unilibre.edu.co/CriterioLibre/images/revistas/8/CriterioLibre8art05.pdf
http://www.auladeeconomia.com/articulos2b.htm