Ojalá fuéramos desiguales

El miércoles 27 de Noviembre de 2013 el Fondo Monetario Internacional hizo público un documento a cerca del aumento de la desigualdad en los países desarrollados (Fuceri & Loungani, 2013)  el cual es atribuido a la liberalización en el mercado de capitales y la reducción en el déficit gubernamental. Me llamó la atención que las razones estuvieran en la participación del mercado de trabajadores capacitados y no capacitados en el análisis, haciendo énfasis en los movimientos de la demanda por dichos trabajadores. La liberalización, por su parte,  estimula un aumento del endeudamiento de las empresas en el exterior, por tanto, si el capital es complementario al trabajo capacitado, lleva a un aumento de demanda por trabajadores capacitados y en consecuencia un aumento del salario de los mismos. Por otro lado, si el gobierno reduce su déficit, hay una caída en la demanda por trabajadores de escasos ingresos. Ambos efectos incentivan el crecimiento de la desigualdad  ya que favorece a trabajadores más calificados y de mejores ingresos.

Me pregunto si el fondo monetario hubiera querido analizar la desigualdad en Colombia, ¿qué podría haber encontrado?, muy seguramente lo primero que habría obtenido sería que la cantidad de profesionales en Colombia no es elevada[1] muchos de los verdaderamente  capacitados prefieren dejar el país. Habría encontrado los grandes terratenientes en Colombia que usan su poder político para adquirir más propiedades y obtener beneficios tributarios en sus actividades productivas (o improductivas). Posiblemente habría dado con la pequeña parte extra del erario público que siempre termina en la billetera de algún funcionario nacional. Y siendo optimistas, hallarían las grandes ganancias con precios inflados de los licitadores que contratan con el gobierno gracias a un carrusel previamente establecido.

Que bueno sería que en Colombia la desigualdad se produjera por las razones expresadas por el Fondo Monetario Internacional: las personas optarían por mejorar sus capacidades laborales para acceder a ese nivel de ingresos elevados, la firmas productoras incrementarían el capital de la nación y habría un crecimiento de largo plazo sostenible por el aumento de capital humano y físico coherente con el aumento tecnológico internacional. En Colombia, la desigualdad es un fenómeno que no atiende a la lógica de la economía, o por lo menos no en su mayor parte, porque más que algo económico refleja el poder detrás de ciertas clases de la sociedad que lastimosamente ha provocado que los pobres cada vez se hagan más pobres, y los ricos cada vez se hagan más ricos.

Espero ansioso un reportaje del F.M.I. así, pero más ansioso espero el día en el que exista un sistema impositivo que además de garantizar la soberanía de la nación, sea un instrumento en contra de la desigualdad  y no una herramienta que promueva la inequidad. Espero que la existencia de beneficios para algunos no se consiga con la desgracia de otros, y finalmente que la desigualdad (de la manera como la vivimos en Colombia) deje de ser parte de la cotidianidad.


Por Oscar Jaulín Mendez


[1] Según estadísticas del Dane, el total de ocupados con título universitario o posgrado, representa el 9,68% del total de ocupados en la Nación.


Referencias

Fuceri, D., & Loungani, P. (2013). Who Let the Gini Out? Finance and Development , 50 (4).