Peajes urbanos, ¿una solución real al problema de movilidad?

Las grandes ciudades de nuestro país crecen año tras año y el sistema de transporte que las acompaña, así como la planeación del mismo, no parece hacerlo al mismo ritmo; lo que inevitablemente conlleva a problemas de movilidad que más allá de suponer una molestia para los habitantes de las ciudades, las convierte en urbes completamente disfuncionales y con una menor productividad que su potencial.

El ejemplo obvio es Bogotá. La capital del país empezó a luchar con este problema de manera tardía, no hubo una planificación seria ni una política clara para solucionar los problemas de movilidad de manera definitiva – incluso me atrevería decir que estos no fueron previstos – y las medidas que se han implementado fueron diseñadas sobre la marcha y claramente no han cumplido con su objetivo: descongestionar la ciudad.

Pero, ¿por qué no lo han hecho?

Para mí la respuesta es clara: no se ha atacado el problema de la manera adecuada. Estoy de acuerdo en que se deben reducir el número de carros particulares en circulación pero esto debe ser resultado de la elección de cada persona, es decir, se deben generar los incentivos necesarios para que los habitantes de la ciudad decidan abandonar la movilización por medio de vehículos particulares y trasladarse a los sistemas públicos dispuestos para lo mismo.

Desafortunadamente, lo anterior no ha ocurrido porque carecemos de una alternativa de transporte equivalente a un medio privado en términos de rapidez y comodidad, lo que combinado con medidas restrictivas del uso del mismo,  sólo ha motivado la compra de nuevos carros que permitan evadir las medidas, agravando aún más la situación y generando una oportunidad de mercado excepcional para los concesionarios que hoy promueven “el trueque” de un impar por un par y viceversa.

Es fácil proponer “la generación de los incentivos necesarios” para migrar del carro particular al sistema público de transporte, pero ¿cómo hacemos esto? Desde que me interesaron estos temas cuando me encontraba estudiando el pregrado de economía la solución me parecía obvia: aumente el costo de utilizar el carro, integre el sistema de transporte público y aumente su eficiencia y comodidad; de esta manera, el individuo decidirá usar el sistema público. Es por esto, que medidas tan criticadas como peajes dentro de la ciudad me parecen totalmente acertadas si son combinadas con un sistema de transporte integrado bien pensado y que funcione adecuadamente, como lo muestra el exitoso caso de Singapur.

El dinero recaudado en los peajes debe ser utilizado para mejorar cada día el sistema público y éste debe ir respondiendo a las necesidades cambiantes de los ciudadanos. No obstante, estamos lejos de lograr esto, porque se ha demostrado que los problemas administrativos que enfrenta el SITP, principalmente con el recaudo, no son menores. Amanecerá y veremos, pero tengo la esperanza de que esta gran iniciativa no se vea opacada por la corrupción y burocracia que tristemente  caracteriza a nuestro país, como ya ha pasado en tantas otras ocasiones.

El llamado es para las demás grandes ciudades de Colombia, deben empezar a planear su estrategia de movilidad de manera seria y concertada cuando aún estén a tiempo de hacerlo, y no proponer medidas que desde lejos se nota que van en pro del beneficio de unos pocos privados o del fisco de la ciudad y que antes que empezar a solucionar sólo están volviendo aún más lenta la ciudad o ¿qué me dicen los habitantes de la Puerta de Oro de Colombia?

Por Andrea Atencio: @AndreaAtencio