Pedro Fermín De Vargas

 

Se le considera como el último de los economistas de la colonia y el primero de la República. Su biografía es incompleta dados los pocos escritos que quedan sobre él. Como economista comienza a escribir hacia 1790, cuando las reformas borbónicas de Carlos III estaban entrando en vigencia y se promulgaban en el nuevo continente. Fue amigo cercano del sabio Mutis y de los miembros de la expedición botánica además del precursor Antonio Nariño.

Con este último conserva una relación muy estrecha ya que se le ha asemejado debido a que es un precursor en materias económicas tan influyente como Nariño en lo político. Su registro bibliográfico se desvanece al parecer cuando debió esconderse tras la reconquista de Pablo Morillo. Después de esto se presume que Acebedo y Gómez junto al sabio Caldas intentaron después del 20 de julio publicar sus escritos económicos, pero este fin solo se logra mucho después de la muerte de estos personajes.

La importancia de los escritos de Fermín de Vargas recae en que él no se preocupaba por entender lo que era mejor para la metrópoli sino que siempre indagó sobre los cambios que le convenían a la Nueva Granada en su conjunto. Uno de los principales interrogantes que se formuló fue el de cómo mejorar el funcionamiento económico y social y por lo tanto, hace fuertes críticas acerca de la forma indebida del manejo económico de la época.

Con una población de 1.500.000 habitantes, se propone la meta de diseñar medidas que permitan desarrollar la agricultura no solamente para impulsar al sector y a quienes lo desarrollaban sino también para generar la integración del territorio el cual estaba  completamente desarticulado y así implantar un modelo sostenible para que el Reino lograra la autosuficiencia en su alimentación y dejara de depender de las importaciones de alimentos de Europa. Propuso entonces iniciar con la construcción y mejoramiento las vías de comunicación, que para ese entonces eran intransitables e insuficientes para conectar a los principales centros agropecuarios con la ruta de entrada y salida por excelencia de cualquier mercancía o persona, el río Magdalena.

En términos de fomento del comercio de las colonias entre ellas y a nivel externo afirma que primero hay que acabar con el contrabando el cual se sustentaba en la miseria en que se encontraban amplios sectores de la población y por ello era necesario fomentar la riqueza a base de la producción propia y de comercio interregional. Así las cosas, Vargas realiza un extenso recuento de todos los productos con gran potencial para su cultivo y comercialización en  el reino como lanas, algodón, lino, cáñamo, añil, té de Bogotá, quina, canela, cacao, cochinilla, tabaco, cobre y todo tipo de minería.

Su aporte es fundamental ya que por primera vez se hace un inventario sistemático de las oportunidades de la agricultura y de la minería locales. Este proceso lo complementó con otra de sus ideas centrales que era la preocupación con la demografía del territorio para lo cual argumentaba que había poca población para tan extenso territorio y eso dificultaba conseguir la mano de obra necesaria para explotar el potencial agrícola y minero de la colonia.

 

Fuente Relacionada: http://juancamilo.com.co/fyf2.15htm.htm