Siglo XXI Cambalache

Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé, en el 510 y en el 2000 también” es el comienzo del famoso tango “Cambalache” escrito en 1934 por Enrique Santos. Indiscutiblemente este tango muestra la decepción e inconformismo del autor por la sociedad en la que vivía en aquellos momentos, con una guerra que mostró al mundo lo que serían las guerras modernas con el uso de armas químicas, y una segunda guerra ya firmada, que nos haría dudar del sentido de nuestra propia sociedad. Ahora, tantos años después de escrito este tango me pregunto, ¿Se reiría el autor al ver lo equivocado que estaba, o de lo irónico que puede llegar a ser la vida?

La definición del tipo de sociedad en la que vivimos ha sido y será una pregunta relevante para las ciencias sociales. ¿Somos un resultado de la sociedad o somos nosotros los que la moldeamos?  Decimos vivir en la era moderna, o posmoderna, una sociedad conectada como nunca antes a través de medios de comunicación masivos, los cuales nos permiten estar en todas partes sin realmente estar. Vivimos en un mundo globalizado y desregulado, y en consecuencia nosotros como individuos de esta sociedad gozamos de una gran “libertad”, basada en una idea de posibilidades sin límites, o en otras palabras, de tener “el mundo al alcance” para ejecutar nuestras ideas. Parecería entonces que ya vivimos en un “Cambalache”, no obstante ¿Podemos considerarnos tan libres como decimos ser?

Zygmunt Bauman sociólogo polaco nos muestra el otro lado de la moneda de nuestra modernidad, el lado oscuro si quisiese ponerse en términos conocidos. Bauman habla de dos tipos de modernidad: una modernidad sólida y una modernidad líquida. La modernidad sólida era la modernidad que se preocupaba por el orden y que buscaba el desarrollo, una modernidad donde la sociedad tenía fe en el progreso y que poseía valores. El mejor ejemplo de esta tipo de modernidad puede ser encontrado en las famosas caricaturas de los años 50´s y 60´s, de las cuales vale la pena resaltar Los supersónicos (The Jetsons), en la cual la idea de que en el futuro la tecnología nos permitiría vivir tranquilamente sin ninguna preocupación salvo nuestras pequeñas aventuras cotidianas. No obstante, aquella modernidad sólida dejó de existir para pasar a convertirse en algo menos tangible o menos claro, una modernidad líquida.

El cambio de la modernidad sólida a la líquida se puede resumir en seis factores: la emancipación, la individualidad, el espacio/tiempo, el trabajo, la comunidad y el miedo. A este artículo le competen únicamente las dos primeras. En nuestra modernidad, la emancipación y la individualidad son dos factores que van de la mano. Por un lado, la idea de liberación muy famosa durante el siglo XX, ha dejado de existir puesto que las personas nacen con la falsa ilusión de tener toda la libertad que podrían tener y por ende no hay necesidad de cuestionar esta sociedad. Esta idea se puede resumir de forma sencilla y simple como: nuestro destino es causa y consecuencia de uno mismo. Por otro lado, en el caso de la individualidad, hoy las personas conocen los medios que existen en la sociedad líquida (las opciones “libres”) pero desconocen los fines o los resultados a los que llevan esas decisiones. Hemos creído que hoy somos dueños de nuestra propia personalidad, pero en realidad nuestra individualidad es una mentira, vivimos del consumo masivo, queremos creer que somos “alternativos”, diferentes, pero no nos damos cuenta que hemos sido consumidos por el sistema, nos vestimos, pensamos y decimos ser quienes somos para los otros, la realidad es que nos hemos convertido en bienes de consumo.

Así, podemos decir que la sociedad de hoy posee todos los medios pero que no posee unos fines claros. Somos individuos a los que sólo nos importa aquello que ocurra en el corto plazo, las cosas que sean transitorias y nuestra elección racional está en encontrar aquellas formas de evadir resultados no esperados. Podemos decir en conclusión que vivimos en la sociedad de la incertidumbre, vivimos nuestro siglo XXI cambalache.

 

Por Nicolás Camargo: @ncamarmo

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Referencias:
*Bauman,Zygmunt. (2003). Modernidad Líquida, Fondo de Cultura Económica, México.
*Foto Cortesía de http://tamaraacosta.com.ar