Ucrania: más allá de Estados Unidos

Algunos medios de comunicación masivos han reportado con sorpresa los últimos sucesos ocurridos en Ucrania, y en particular, en Crimea. A pesar del desconocimiento general, la división política y lingüística de Ucrania no son novedades, tampoco lo son los choques entre partidarios de los partidos políticos pro-rusos (encabezados por el Partido de las Regiones), los nacionalistas ucranianos y los movimientos políticos pro-occidente. Durante la Segunda Guerra Mundial y la dominación soviética de Ucrania, la sociedad ucraniana también estuvo dividida entre los partidarios de la unión con Rusia y los partidarios de la independencia.

Vale la pena recordar que hace tan solo 10 años, se produjo la llamada “Revolución Naranja”. Quienes protestaban en 2004, dirigidos por el candidato presidencial (y luego Presidente) Viktor Yushenko ,tenían como propósito el acercamiento de Ucrania a Estados Unidos y la Unión Europea, la celebración de elecciones presidenciales transparentes y la implementación de profundas reformas políticas, económicas, sociales y en materia de política exterior. Tras largos días de protestas, el gobierno de este país realizó elecciones, el triunfador resultó ser el candidato pro-europeo Yushenko. En 2007, las fuerzas políticas cercanas al liberalismo, se convirtieron en mayoritarias en el país, llevando a la líder pro-occidente Yuliya Timoshenko a ser la Primer Ministra del país.

Gran parte de la población ucraniana esperaba grandes reformas económicas, políticas y sociales de parte del gobierno dirigido por el presidente Yushenko y la primer ministra reformista Yuliya Timoshenko, no obstante, la corrupción política de la coalición de gobierno y la subida de precios del gas por parte del gobierno de Putin, evitaron que el país lograra grandes cambios. En 2010, Viktor Yanukovich, líder del Partido de las Regiones, gana las elecciones. Para 2012, la coalición de partidos pro-rusia logra convertirse en mayoritaria.  A pesar de que el gobierno de coalición pro-ruso alejó al país de las reformas pro mercado, estuvo de acuerdo con la continuación de la negociación de un tratado amplio con la Unión Europea que incluía el libre comercio.

La justicia ucraniana, cercana al gobierno, llevó a la cárcel a la ex primer ministra Timoshenko, debido a presuntos actos de corrupción relacionados con la negociación del precio del gas con el gobierno ruso. La Unión Europea considera injusto el encarcelamiento de la líder opositora, y exige su liberación. A su vez, el gobierno de Yanukovich decide detener la negociación del tratado con la Unión Europea. Comienza así, en 2013, una serie de protestas en el país que lleva a la polarización política y la organización de grandes protestas, especialmente en las ciudades del occidente del país, donde la mayoría de los ciudadanos habla ucraniano como lengua materna , y donde los pro-europeos obtienen los mejores resultados electorales.

Ante la polarización política que enfrenta a pro-europeos con pro-rusos se añade un elemento: la conformación de partidos políticos nacionalistas que exigen un viraje de la política exterior ucraniana: el alejamiento del país con respecto a Rusia, y la autarquía. Existen varios grupos nacionalistas en el país, pero los más importantes son Svoboda (Libertad) y PravyiSektor (Sector Derecho), el primero por lograr obtener cerca de un 10% de los votos para la Rada (legislativo ucraniano) en las últimas legislativas y el segundo por su radicalismo. Ambos son considerados por algunos expertos políticos como xenófobos, rusofóbicos,  antisemitas y revisionistas de la historia reciente del país, en particular del rol de los colaboradores nazis de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial. Tanto Svoboda como PravyiSektorse integraron en las protestas de 2013 y 2014 el propósito de mostrar su descontento con el gobierno pro-ruso del país, a pesar de que varios de los principales militantes de ambas organizaciones ven con sospecha el rol de la Unión Europea y Estados Unidos en las protestas.

La respuesta del gobierno a las multitudinarias protestas fue contundente: la represión. La reacción de varios de los grupos opuestos al gobierno fue también violenta. Los choques entre grupos armados de la oposición y el gobierno resultaron en más de una centena de muertos. Los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea respaldaron a los líderes opositores,  durante las protestas desfilaron embajadores y políticos de varios países europeos, así como diplomáticos norteamericanos.

Ante el difícil panorama, varios de los parlamentarios cercanos al gobierno renunciaron a su curul, cambiando profundamente la estructura de la Rada, y permitiendo que la oposición se convirtiera en mayoritaria en el país. Así las cosas, el entonces presidente Yanukovich huye de Ucrania. Se constituye un gobierno de transición dirigido por el nuevo presidente Oleksandr Turchynov y el también opositor Arseniy Yatsenyuk. En este gobierno de transición se incluye al movimiento Svoboda, lo que despierta la desconfianza entre defensores de Derechos Humanos, líderes civiles y el gobierno ruso.

Bajo la excusa de una posible limpieza étnica llevada a cabo por los nacionalistas rusos en la República Autónoma de Crimea, tropas rusas estacionadas en bases militares legítimamente establecidas, invaden las principales instituciones de gobierno de la península e implementan el referendo por la adhesión a Rusia, cuyo resultado permitió la integración de dicho territorio en la Federación Rusa.

Es evidente que las grandes potencias militares occidentales han aprovechado la difícil situación de Ucrania para establecer sanciones al gobierno de Putin, lo han hecho en el pasado al desplegar bases militares de la OTAN en países cercanos a Rusia. Sin embargo, quienes aseguran que los sucesos que condujeron a la huida de Yanukovich de Ucrania, la consolidación de un gobierno pro Occidente en el país, son producto del capricho de los Estados Unidos y sus aliados, olvidan que existe un pasado traumático entre Rusia y Ucrania: el Holodomor, la tiranía soviética, el desastre de Chérnobil, el intento de asesinato de Yushenko en 2004 son hechos difíciles de olvidar.

Gran parte de los ucranianos quiere seguir el ejemplo de sus vecinos Polonia, Eslovaquia y Hungría, exige un gobierno diferente, y pide la integración europea. Tengan razón o no, no son una fuerza política despreciable, actúan solicitando un cambio político que transforme sus vidas, no son títeres de las grandes potencias occidentales.

 

Por Angelo Florez: @FlorezdeAndrade

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Referencias

Foto Cortesía de: Juanki Lezcano