Un vistazo al pacífico: China y el mercado asiático

Las cifras son contundentes. China para el 2009 ya había superado a Estados Unidos y a la Unión Europea por altísimo margen en la producción agrícola que sustenta el consumo mundial en lo que concierne a soja, aceite de soja, arroz y trigo. Paralelo a ello, parece ser que entre los países asiáticos se ha destacado por ser la primera competencia de occidente en tres de las  áreas más importantes de producción económica a nivel mundial: telecomunicaciones, infraestructura y tecnología. No por ello es sorpresivo que rápidamente se convierta en un país altamente productor en el sector  manufacturero de computadores y máquinas de oficina, productos farmacéuticos, equipo científico y espacio aéreo. Un abrebocas para comprender la dimensión de la plusvalía y el conquiste del mercado mundial por parte de China se refleja en que la ganancia por la incursión en estos sectores  creció de 19.000 millones de dólares en 1995 a 167.000 millones de dólares en 2007. Una participación quintuplicada que pasó del 3% del mercado al 14%, a manos de China.

Paralelo a esto, es un país altamente consumidor de materias primas, y este es el factor determinante que impulsó las mejoras comerciales con los países de América del Sur. Las leyes básicas de oferta que proclama la economía han beneficiado a los países latinos en el intercambio de productos ya que el volumen se mantiene, pero los precios van en constante alza, con la excepción de Costa Rica, que si aumentó su volumen.

Sin embargo, es urgente el replanteamiento de las relaciones de China con los países al otro lado del pacifico, para esclarecer  y entender la economía y el desarrollo del modelo social del primer mundo que ha empezado a funcionar de manera adecuada en algunos países latinos, en especial Brasil. China ve algo que le interesa en América Latina, y trata desesperadamente a acceder a ello. Ve en la cuantiosa diversidad geográfica del continente suramericano un potencial escenario de crecimiento y de productividad, pero lo curioso es que no sigue los parámetros del modelo norteamericano; China y los países Asiáticos que han puesto sus ojos en Latinoamérica apuestan por el desarrollo social, infraestructural y económico, generando una interrelación estratégica que ubicaría a los países del sur de América como los protagonistas de la nueva hegemonía mundial y a Asia como el centro del mundo.

Pero para ello es necesario establecer anzuelos entre los dos continentes, que tienen al Pacífico como pista principal, para fomentar y fortalecer el comercio intraindustrial. No en vano, las estadísticas confirman que los países latinos son asiduos consumidores del productivismo Chino y, como una asociación recíproca, las exportaciones internacionales crecen de la mano con las economías locales y regionales.

Como focos de comercio internacional más importantes, China, Japón, La república de Corea y la ASEAN (Asociación de Naciones del Asia Sudoriental) se constituyen como el eje articulador de los procesos asiáticos para la integración regional. La potestad de esta reestructuración esta concedida justamente a los países asiáticos: en términos de poder adquisitivo, el tamaño de las economías del Asia y el Pacífico supera (de nuevo) a los de Estados Unidos y los de la Unión Europea.

Parece ser que Asia entendió que las hegemonías de antaño no son competencia, además ven un poderoso aliado si se le invierte y direcciona de la manera apropiada: America del Sur. El objetico de la ASEAN+3 es la creación de la Comunidad Económica. Mucho más allá de tomar las riendas en la economía global, sectores como la seguridad política, la economía y el aspecto sociocultural verían sus frutos y progresos en el 2015. Prueba de la materialización de esta Comunidad Económica, son los intercambios comerciales que evidencian preferencias en Asia y el Pacífico, lentamente por encima del intercambio comercial con Estados Unidos y tratados de relación estrictamente bilateral como acuerdos con Japón.

En conclusión, estamos siendo testigos de un reestructuramiento profundo en las economías mundiales, cambiando las tendencias económicas y  probablemente el factor más importante: una nueva América Latina, infraestructurada y desarrollada que, de la mano de Asía, pasaría a comandar el rumbo global cercano.

Referencias:

Rosales, Osvaldo. Kuwayama, Mikio: China y América Latina y el Caribe. Hacia una relación económica y comercial estratégica.